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viernes, 15 de noviembre de 2013

...Los huesos y el café...

...Entre el tumulto, que queda después del mísero abandono de los cuerpos, queda el olor arrinconado en la esquina del cuarto del fondo, sobran las últimas prendas desvestidas añorando cuerpos calientes, faltan voces, se escuchan espantados los silencios, compartidos y alquilados.

Entre el bullicio de la ventana a medio cerrar se escuchan las voces de los invitados, los que están y los que sobran, los que dan el negro a la tarde gris tan gris que hasta al mismo sol, que sobrio y sin adornos, cobarde dormido se ha quedado.

Tu allí, buscando en los restos el resto del amor compartido, alquilado, lo que fuese, lo que fue y no fue, porque no quiso ser, medias tintas de un encuentro fugaz, sin papeles, sin retorno, sin vestiduras, sin marcas en la espalda, sin uñas, pero con dientes, con alientos entre/cortados por las voces, por los gritos enardecidos de un quizás nunca más probablemente, ajustados en los huesos.

Pesa la sábana y el hastío por no recordar, ni  intentarlo, talvés, la primera letra de aquel nombre, mucho menos el apellido suelto de soltera, pesa porque fue, allí mismo, donde firmaron la paz en plena guerra, pesa por que la ligereza de la sublime interacción no se ha de recordar, o sí, quizás, en un café, a media mañana, leyendo un libro que recuerde, cómo era, cómo fue, cómo habría sido, recordar lo que nunca había ¿sucedido?...

martes, 5 de noviembre de 2013

Soledad

...Soledad vive a las afueras de la Capital, trabaja en el centro de lunes a viernes, descansa los sábados y los domingos trabaja en un puestito cerca de su casa. Su humor es como el clima, uno nunca sabe cuando va a cambiar, su risa y su voz tienen un affaire con mis oídos, de lunes a viernes, de sábado a domingo.
Cada vez que sonríe, a Soledad se le hunden los pómulos dando principio a una sonrisa coqueta e impactante, su mirada antecede de forma precisa a su siguiente palabra, mirando fijamente, puede llegar a conocerte más de lo habitual.
Inteligente, linda, quizás los adjetivos no alcancen tanto como para definir a una persona, ni siquiera su nombre y su apellido alcanzan a definirla, creo que lo más importante para definir a una persona, es mirándola y escuchándola atentamente, así es como definí a Soledad, escuchándola atentamente.
Su cuerpo tallado a mano lleva, entre tatuajes y recuerdos, un perfume natural adherido a su piel. Sí, es como la comida de tu vieja, es lo más exquisito del mundo.
Siempre espera que la sorprendan, que la monotonía no juegue el rol principal, que el peón no termine con el rey sin haberlo dejado entre las cuerdas. Sorprender a Soledad conlleva un sin número de ideas, que mi cabeza está dispuesta a entre tejerlas, hasta que el cuerpo aguante.
Mi primer tatuaje, su acento, mi segunda palabra, su apellido. Sentado en aquel tren siempre recuerdo la primera vez, la primera vez que ella me besó, y cada vez que la beso, trato de impactarla, tanto como ella lo hizo conmigo aquella vez. Sospechó de mi nerviosismo al primer momento en que aturdí su mundo.

Si Soledad no fuera en soledad lo que los ajenos llaman "el mal necesario", nunca jamás andaría por la estación solamente, sola, en soledad, iría conmigo, solos, pero juntos a la par...

jueves, 21 de marzo de 2013

...Como si fuera ayer...

Ya fueron años de la partida repartida en pedazos, tu blusa por allí arrinconada en la escalera media hecha, tu pantalón Made in China desenvuelto con las medias y los interiores, ahí direccionando, equivocando el norte con tu sur.

Ya fueron meses de aquel beso en la mejilla, la cosquilla en la costilla encorvada de mis sesenta y tantos, el te frío más frío que tus manos a esas horas tempranas cuando amábamos y desamábamos hasta los huesos del vecino y la vecina carilinda y carishina.

Ya fueron días, horas y segundos desde que te clavaste como una estaca en mis recuerdos con tus fotos blanco y negro de la plaza, del metro, del corredor, del clavel que majadero te tocaba entre los pechos, de la curvatura lateral de tu cuerpo entre la cama.

Como si fuera ayer, ya fue ayer mismo cuando te descobijé los pies para sentir que me sentías, pero hasta ahí que ya no estabas, dejando la sábana a medio hacer, el te a medio calentar, mi piel a medio arrugar, ahí, como si fuera ayer, ayer mismo cuando te fuiste dejándome la llave para abrir la puerta, y cerrándome el corazón con puntadas de aguardiente. Y me preguntan y me abren la puerta y me inquietan las muchachas de enfrente de la plaza, solo que esta vez, ya no hay ni blanco y negro, ni balcón, ni carishina, esta vez, como si hubiese sido ayer, solo hay un te más frío que tus manos, que se enfría...

jueves, 14 de marzo de 2013

...La última ronda del Te...

-Estaba pensando- Dijo Alicia reposando su taza de te sobre la mesa maltrecha en la reunión de la mañana.
-Cambio de lugares!- Gritó sombrero para disuadir lo inevitable, y el grupo comenzó una ronda aleatoria, salvo Alicia, quien con actitud de no haber escuchado, se mantuvo férrea a su lugar, su pequeño lugar.
Luego de varios intentos, y ya al caer la tarde, una breve pausa permitió que el viento sea el mejor testigo, callaron todos, absolutamente todos, se redearon del silencio más fúnebre, ese que les recordaba la última batalla por el poder de las Maravillas, ese silencio, el mejor postor al que uno le dedica una ronda de azar muy de vez en cuando, sobre todo cuando sentís haber cometido la acción más grave sobre la faz de la tierra.
-Como había dicho horas antes, estuve pensando- continuó Alicia,
-Pensando qué, querida- Dijo Sombrero,
-Cada vez que me miro al espejo, siento que las horas corren demasiado pronto para mí, últimamente me he sentido mayor, confieso que de vez en cuando me sumerjo en la laguna hirviente al rededor de una hora, y al salir del profundo estado de shock, miro mis manos, y envejezco, lentamente, pero envejezco, quizás sea hora de ir al sur, y-
-No!- sentencia Sombrero. Todos, absolutamente todos, inclusive Alicia, posaron sus miradas hacia él, quizás en ese preciso instante no se dio cuenta de lo que había logrado, esa mirada profunda, el cambio de postura y sobre todo su sombrero, todo había cambiado, y sobre todo ese ¡NO! acompañado de un golpe en la mesa.
-Querida Alicia- Continuó un poco más calmado, -Aquí tienes todo lo que deseas, la simplicidad del quemimporta, la sabiduría de tu juventud, no debes pensar en ir al sur (sur, esa palabra que tanto costó a Sombrero pronunciar por tantos años, ahora ha vuelto a su vocabulario), allí habita un ser, al que no quisieras observar.
-¿El Espantapájaro?- Irrumpió Alicia, con un tono entre contenta e intrigada, -Escuché mucho sobre él, sé que vive al sur, sé que en los campos de maíz libra batallas ante los cuervos y los soldados de Madame Blanchard, sé...-
-Basta, querida Alicia, basta, esa historia ya la conozco-, sentenció la Liebre, quien bebiendo un sorbo de te, intentó tranquilizar los ánimos.
-Pero liebre- dijo Sombrero, -Sombrero, si ella desea ir, déjala ir, no intentes disuadirla- sostuvo liebre.
-Querida Alicia- Continuó liebre, -"Y correr tanto y tanto como si fuese a terminarse todo, y soñar tanto y tanto, como si fueses al sur. Al terminar el ocaso en la laguna hirviente y luego de creer en esa madurez insensata, la que nos obliga reaccionar, ve en dirección al sur y Bienvenida serás, Bienvenida Alicia al país del Espantapájaro", nuestra pequeña está creciendo, ya no nos pertenece, decidió quedarse aquí para aventurarse con nosotros, pero adulta es ahora y ha decidido ir, si en sus sueños esa frase se repite constantemente, deberá ir al País del Espantapájaro- Finalizó liebre, buscó su lugar, se sirvió más te, y se sentó.
-La última ronda del Te, cambien de lugares- Orden de Sombrero, casi ya sin voz, retirándose el sol, llegada la noche, será la última vez que Alicia participará del Te.


Alicia en el País del Espantapájaro


 

jueves, 7 de marzo de 2013

...Mayo...

Eran dos individuos rebuscados, rejuntados por la espuma de la orilla del pacífico norte, con piel idéntica, ojos caucásicos, cabello ligero, cuerpo, carne, sangre, savia, huesos y esos demases que cargamos con el tiempo.

Era ella una mujer esbelta, de las que uno nunca quisiera olvidarse, salvo que la memoria envejeciera o por más que cuesta arriba, en la lejanía de ese camino, se halle la mujer de la mujer de una amante insatisfecha sin marido, sin anillo y sin ganas de perder el tiempo.

Era el un hombre dramaturgo, inmoral, insensato, marido de una amante insatisfecha con anillo y sin ganas.

Y te quedaste sin gobernante, sin pueblo, sin miseria ni moneda, débil como ese dramaturgo que termina de repente entre las piernas de la india pidiéndole disculpas a dios, así te quedaste, con la sensación de contener a esa hambruna, con el breve detrimento de tus años. Y qué hora es le preguntaste mientras se apretujaba las botas casi resbalando en la porcelana.

Eran dos individuos que se encontraron aquel martes de aquel abril de aquel año, cada cual de regreso a su "welcome" para limpiarse las heridas con limón y manzanilla.

A eso de las seis, un día de mayo, se olvidaron mutuamente, por los siglos de los siglos.


Alicia en el País del Espantapájaro

martes, 5 de febrero de 2013

...El día menos pensado...

La conocí mejor que a nadie /me miraba diferente /sonreía con mi gracia diferente /
me besaba diferente como nunca nadie /pensaba en equilibrios diferentes sin bocetos o
estructuras de costumbres /me decía nunca es tarde para siempre de maneras diferentes.

En su cuerpo como nadie me ocultaba sus pendientes /y simplemente era un ser
terrestre con manías diferentes /me soñaba como nunca en el silencio /cada noche era
un encuentro diferente /fuimos muertos a la risa indiferente /con nuestros pretéritos
imperfectos medianamente absueltos /conversaba de manera diferente que sus palabras
me eran diferentes /y a pesar del todo siempre /la única que se despidió perfectamente
sin decir adiós /y es que ella me olvidó hasta de una manera diferente /que inclusive la
olvidé de manera diferente.

A la ella en singular /Al nada en particular /Contado para nadie /Dedicado
inclusive para nadie diferente.


Alicia en el País del Espantapájaro

miércoles, 8 de agosto de 2012

...Donde comienza tu cuerpo...

El sur, donde comienza tu cuerpo, me da la bienvenida a esta cruzada sin espadas, correré por tus piernas agitadas, trabajo gratuito del hombre conquistador, me iré deshaciendo del vértigo, el temblor y la mesura, llegando ansiado de sed hasta la ranura de tu vientre clásico, y con mi lengua agitaré tu capital.

Comenzaré recorriendo tus costillas hasta rozar tus pechos, cubriré de labios rotos aquél espacio que me antecede, y levemente, arribaré a tu boca, pacto sagrado de los amantes, y sentiré tu voz,galope de pegaso, y habré llegado donde acaba tu cuerpo.

Donde comienza tu cuerpo, donde solamente vos y yo, por amor al arte...




jueves, 5 de julio de 2012

...En-Tren...


Sin dejarme para mañana lo que podría hacerle ahora, respirarle cerca de la aurora que anticipa la mañana con el gota a gota de ese rocío que despierta a las palomas en la ciudad de cemento donde vine estarme.

Y me desperté, quién sabe dónde, a quién le importa, ya son las seis y ella anuncia estupefacta mi presencia, sin la costumbre que le suele ver a un hombre infantil desmembrando sus senos con caricias suyas, made in él, diestro, inquieto, con el acento norteño que llevaba bajo el brazo una noche de febrero cuando se fue de su tierra, sin querer queriendo.

Y suena, como de costumbre, esa musiquita que anticipa el horario, ya es hora de irse, a bañarse, cada uno separado, como si no supieran lo que hicieron, embobados por el cuerpo que los acompaña hasta el tren, dale que llegamos tarde, a dónde?, a buscar el pan de cada día porque es mejor buscarlo que pedirlo todo el día en una in-santa misa.

Y llegando moribundos, luego de una cita con la plebe y la realeza, encriptados en un vagón rancio sin ganas de moverse, al palacio de los honorarios miserables, caras largas, caras van, ojos no sabemos, pero él se queda estancado en su mirada, como marinero que busca tierra, sin capitán y sin carabela.

La mira, le recuerda que a la noche, a esa misma hora, se harán el amor desquitándose del hambre, revolviendo entre las sábanas carne, hueso, esperma, ropa mal puesta.

Y ya, divididos y multiplicados, se duermen hasta mañana, esperando que la musiquita los reencuentre, y que comience la faena...


jueves, 7 de junio de 2012

...Luterato de los Sentidos (Homenaje al Planeta de los Sentidos)....

Con amor, para Papá...

Desde aquellos días en que se podía ver las montañas al amanecer, desde que él le otorgó la vida, no pudo parar de admirarlo.

En su cien replican doscientas veces las voces que con el tiempo van cambiando, como si se fuesen aseñorando, como la madurez, como el cuerpo mismo, pero sigue andando, un camino, digamos un camino nunca recto, "que tire la piedra quien se atreva a decir que es perfecto, porque la perfección es sólo para los aburridos hervidos en salmuera", nada...

Al parpadear por primera vez, recuerda él, sentado en el vagón del tren Urquiza, cómo caminaba en diagonal por el pasillo de su cocina, persiguiendo los pasos de su viejo, sintiendo el golpeteo de esos zapatos lustrados, el pantalón, la camisa, la corbata, los lentes, su mirada fija dispuesto a reunirse con alguien, para poder llegar a la noche, y mirarlos de la misma manera, llena de amor y fuerza, nunca cansándose de ellos y sobre todo de ella, la mujer de su vida, la pasión de las pasiones, su souvenir, su deja vú, y sobre todo, su mujer, la madre de sus hijos, con quien decidió compartir la vida eternamente, y fundirse en el nombre del padre y del hijo, porque del espíritu santo nunca nada se supo.

Mientras el café se va cortando con lágrimas, recordándole, se acomoda en el asiento maltrecho del tren, y va pensando, "cómo pasa el tiempo no?", pero sin arrepentimiento lanza un suspiro que choca frente a la ventana y resume en sí su pensamiento, "te extraño".

Hoy, las mesas están lista, la chiva, el ron, la comparsa que llega desde más lejos, porque nunca quiso un funeral de negro, porque el negro no fue ni será su mejor amigo, porque eso de las lágrimas de los extraños nunca fueron con él, porque siempre le enseñó a no dejarse por nadie, por más bruto que sea el de enfrente, a sobreponerse y dar todo de sí..

Luego de la fiesta, de un hasta luego perro y malnacido, cierra los ojos, y dispuesto a bajar en la próxima estación, escribe: "Luterato de los Sentidos, homenaje al Planeta de los sentidos", quién diría que fuese tan pronto, un viaje, varias estaciones, una vida entera llena de logros. Hoy se sienta de lado y recuerda al sujeto, al verbo y la carne, y respira hondo, sabe que por los siglos de los siglos, sin amenes, ivas ni servicios, él siempre estará ahí, sentado a su lado, caminando de lado a lado como en la cocina, dispuesto a darle una mano, por encima de cualquier cosa, porque de eso se trata, el amor en primera persona...

Con amor, para Dimitri Medina, el legado del Planeta de los Sentidos.

Espantapájaro LiteratoS

lunes, 7 de mayo de 2012

...Le-éme...


Me quedo con los caminantes que van demasiado, con los "knocking on heavens door
Me quedo con la piel de estas serpientes que muerden manzanas, hasta hacerlas gritar.
Me fundo en el beso más rústico que exista, porque de esos labios no salpica el amor.
Me siento en la sala de espera de un juicio, cien años de perdón por robarte la ilusión.
Me pierdo entre brazos de abrazos prohibidos, en la danza murguera de algún cotillón.
Le busco a los sueños algunos sentidos, porque la hoguera no alcanza para tanto traidor vivo.
Le escapo a la muerte por ser yerba mala secándose al sol.

miércoles, 18 de abril de 2012

...La ventana...

Entre el tumulto, que queda después del mísero abandono de los cuerpos, queda el olor arrinconado en la esquina del cuarto del fondo, sobran las últimas prendas desvestidas añorando cuerpos calientes, faltan voces, se escuchan espantados los silencios, compartidos y alquilados.

Entre el bullicio de la ventana a medio cerrar se escuchan las voces de los invitados, los que están y los que sobran, los que dan el negro a la tarde gris tan gris que hasta al mismo sol, que sobrio y sin adornos, cobarde dormido se ha quedado.

Tu allí, buscando en los restos el resto del amor compartido, alquilado en el mismísimo cuarto moderno... Yo afuera, con las piedritas en los bolsillos por saber se de una buena vez, me ves.

lunes, 9 de abril de 2012

Piel (Antigüedades)

Y sentada estás, esperando que me fuera, que me fuera de tu timbre, de tu casa, de tu ventana, de tu adentro. Y Tumbado yo, como esperando que me fueras desde el timbre, desde mi casa, desde mi ventana, hacia mis adentros. Y es que cada uno, con su costumbre/incertidumbre, insertada en el vigésimo sexto sentido de la columna vertebral, diciéndose así mismo: "Quién aguanta hasta mañana"

Y me pregunté, mientras las amantes se envolvían en su costumbre, si fuese capaz de amar más que a la carne que viste hoy en día, que si sería permitible remendar lo que arrancó con sus mandíbulas. Y me pregunté qué día era.

Y Cómo irme de tí aunque ya sea jueves y ni las sábanas de éstas patas de madera que nos soportan dormidos en horizontal se sudan en nuestros cuerpos. Cómo irme de lo tuyo si lo que soy yó llegó a tí un día cualquiera. Cómo me olvido de tí , sinisiquiera sé si fuiste pecado o capital

Y Resulta que, hoy, aún me sigo contando las costillas, y saber si de repente, vuelves. Y resulta que no me falta ninguna, contando de arriba a abajo, de abajo a arriba. ¿Cómo sabré que existes si no me dueles?. Y de repente, vuelves, vuelves a mi piel, y en la vasija de tu cuerpo hirviente, a la maña siguiente, nos aguantaremos con tacto ajeno.

domingo, 1 de abril de 2012

...Prohibido...

Prohibido amar después de las seis, que alguien despierte al reloj, que deje de sonar, que golpeen la mesa, el tablero, que el peón se vengue del rey, que gane el mejor.

Prohibido pensar antes de las seis, que alguien se duerma, que me muerda la boca, que alguien me diga que estaba prohibido besar a Julieta, a María, a Natalia, que alguien prohiba el silencio de los inocentes porque ellos saben más que nosotros, por eso se callan a las seis y cuarto.

Prohibido fijar carteles, vengarse del prójimo, acostarse con tu próxima, casarse, divorciarse, prohibido los abogados, los economistas, los ecologistas, las manos, el amor a ciencia cierta, porque nada es perfecto, porque queda prohibido, terminantemente prohibido mentirle al pueblo, porque para eso ya están ellos, los mismos a quienes tenemos terminantemente prohibido votar, porque la democracia, la igualdad, el vientre de tu madre, el sexo de tu mujer, las ganas de tu amante, parten del mismo punto, llegan al mismo lugar.

Porque aquí, en esta tierra, donde el amor se hace a manos llenas, se deshace por las letras pequeñitas del contrato, porque aquí queda prohibido prohibir.

Necio, ser humano, hombre y mujer, necios. Porque si prohibieron al pueblo callar, dejarse coquetear por fijar carteles en la Plaza de un mayo, déjense de una vez, carajo!, prohibir...

jueves, 29 de marzo de 2012

...El regreso...

Acusado de abandono ilícito del cuerpo mismo, me fui, dejando rastro puro de fantasma por donde me fui.
Y es que la piel no es la misma, la habitación, tampoco.
Desagradecido, dirás entre las paredes, pintarás tu silencio de carmesí, y saldrás con ganas de mercadillo barato, pescado en mal estado, con ganas de abarcar en puerto extranjero, y quedarte ahí, dormida, pequeño señuelo.

Porque estuve y estaré, porque te hice el amor porque alguien tiene que hacértelo, porque me ensucié de agua, de pasión, de boca, de sexo, de broches, de bingo de domingo, de salmuera, de tí en la estantería de madera.

Porque de malavida hemos vivido, de malayerba hemos comido, de malablados hemos sido, de malasangre el cuerpo nuestro se ha podrido. Y porque con los buenos modales engendrados degenarcionalmente en generación nos hemos mantenidos juntos, hasta irme en abandono ilícito de cuerpo mismo.

Porque cuando vuelva, alguien te habrá hecho el amor, porque alguien tenía que hacértelo, alguien te querrá sin carmesí, sin ropa, sin agua, sin pasión, descalza por el amasijo de cama, porque cuando vuelva, ya no serás mía

jueves, 22 de marzo de 2012

...Bi Main...

Despacio, crispados, denudos meramente solos en una habitación para cuatro,
Despierto al amanecer medio hambriento de ti, tu carne cosida y descosida a mis huesos, tus senos seniles que sólo se acuerdan de mis manos.
De nosotros poco hay que contar, sólamente que somos de salas de espera, "sin saber que andábamos buscándonos".
Tu acento a las seis lo guardo en mi boca, en el lengua a lengua, cuerpo a cuerpo, desenfrenadamente enredados, deshaciéndonos en tus sábanas de flores, las marchitas, las mismas que no serán nuestras, porque los adornos se guardan en floreros muertos de hambre, porque lo nuestro, lo tuyo.
Yo me deshueso, tú te denudas, a galope de hembra, de dama y mujer, triple frontera de mi deseo humano, vivido en esta tierra de año a año, como si quisiera no irme, quedándome atado a las patas de tu cama que me dicen que espere.
¿A dónde vamos? - Pregunta, No lo sé, le contesto con la voz ronca de tanto corear su nombre.
Sin abandonos, las cartas no se juegan, esta patria hoy es mía, como tu Soledad compartida.
Tu acento me puede, desde Usuahia a la Quiaca.

martes, 11 de octubre de 2011

...Las botas de Salomé...

Si las curvas de París fueran distintas, si adornara el fin de mes con tu atracción,
Si me esperas a la vuelta de la esquina, puede ser que uno y uno no siempre fueran dos.

Si dijeras muchos hasta siempre, si supiera tu colesterol,
Si te quedas con la tilde de valiente, yo me fuese atrás de tu excepción.

Si subiera poco a poco tu conciencia, si costara menos la pasión,
Si bajara poco a poco a tu entrepierna, me alquilaría en Venus un balcón.

Esas botas, ese anillo, ese septiembre, ese mes a mes de yerba al sol,
Esta ardiente fauce de inocente, que se queda atrás de la estación.

Tell me when, how, and where, i always keep the keys in my pocket...

Y hasta viviría de vez en cuando, para conocerte en algún rincón, algún trescientos sesenta y cuándo, cuando digas quién, diré que yó...



domingo, 4 de septiembre de 2011

Ecuador (Ensayos)

Esto que voy a contar, resulta de un sueño, particularmente, de altura.

Como suele ocurrir en éstos momentos, desperté buscando un rastro efímero, quizás de mujer mujer amante, quizás de valentía o de un wiskhy con sabor a olvido, y te ví, tú, con piernas largas, más largas que la corta Sudamérica, te abracé, me alcanzaron los brazos, si estabas escuálida como África, te arropé, pobre como Europa.

Ecuador, sorbo o resto de nombre mal dado, quizás por tu meridional que se cruza con todos, aunque nadie te venga a visitar sin un mapa hasta llegar a tí; Sí, llegar, pero no descubrirte.

¿Ecuador?, porqué no con Q de Quererte tanto. Tus senos, inflamada vertiente volcánica, súbita.

¿Equador?, si, mujer, patria, venas abiertas, piernas vírgenes, falda de los Andes, espalda de cordillera. Tierra que duerme descalza a orillas del Pacífico.

Allí, en medio del medio de todo, tambaleando, trepándose al cielo, llorona, y aún así, aún así con esas manos de tierra, de vasija de barro, te amé, fui Intirraymi en tu Menguante. ¿Quién le puede explicar en su tono anglosajón que en éste momento se hace el amor de espaldas, se toma el té, se arde el alma?. ¿Quién? ¿Equador?, sí, esta patria potestad que viene Made in China porque quererte no cuesta, quererte se nace, se sueña, se te vive.

Si tantas manos te tocaron, lo difícil es quitarles sus huellas, si tantas bocas te hablaron, lo difícil es quitarles sus mordiscos, si tantos fuera sólo yo, no me despertaría ni a rabias, ni a ciegas, y me iría contigo. ¿Conmigo a dónde?, a Equador, ahí, al ombligo del mundo, cercana a tu sonrisa vertical, ahí, donde justamente nací...


...Ecuador qué terremoto nupcial que hay en ti. Hecho de patria india, rugido de cordillera. Mi patria duerme descalza a orillas del Pacífico...

sábado, 30 de julio de 2011

...Prólogo...

Seguramente hubo un prólogo, digo seguramente porque quizás no fue probable. Habla, como de memoria y con lengua seca, habla ella, primero, escucha él, segunda, persiste en el ambiente un silencio de funeral, una tos inesperada, una puerta entreabierta, pero persiste ese silencio. Su mirada recorre la sala encontrando fotos que van siempre hasta el cuarto de invitados, evitados nuevamente por lo largo que fue el tiempo, o por lo costoso que fue decirle mirándole a los ojos: “hasta que la muerte nos separe”, justamente antes, repitiendo sí constantemente, como si fuera fácil, como si fuera elegible entre ser patria o capital, o ser tan solo provincia de fines de semana.

Una vez más, seguramente hubo un prólogo, escucha el, primero, habla ella, segunda, sentado entre la mesa, rejuntando el cenicero para que no se le escape ninguna colilla de tabaco, ninguna ceniza, ninguna cenicienta, escucha, mira una boca parpadeando, mira unos ojos fijamente mojados. Y recuerda, mira fotos, siente invierno, recuerda sus pies calentando esa parte diagonal de la cama post nupcial que antes se enfriaba sola, recuerda cerrar la puerta porque hace frío, recuerda la falda, los tacos de la primera cita, el sudor como de campaña de fin de semana, llena de mentiras de lunes a jueves porque los viernes justamente con ella no le tocaba, recuerda el clítoris, recuerda el cuerpo, recuerda el nombre y apellido, boca, tipo de sangre, democracia y estado de sitio.

“Adiós”, y regresó a la mesa, regresó a ese preciso instante antes de cerrar la puerta, y recordó que el corazón no recuerda ni olvida, sólo late, y punto.

Seguramente hubo un prólogo, pero nunca se escucharon.

jueves, 28 de julio de 2011

...Ligeramente descansado...

Es como irse de viaje, dejando abierta la puerta, el sombrero colgado.

Irse, es un sinónimo de volver.

Hasta que cunda el pánico.

Digamos, unos cuántos meses.

viernes, 15 de julio de 2011

...El Instante Detenido (Adoum)...

Cuando el marinero de Triana, con la boca entre las manos,
gritó: “¡Tierra a la vista!”, y el Almirante creyó terminada su
aventura,
el astrónomo que atisbaba muchos siglos la muerte de una
estrella,
el copista a punto de encontrar la página donde estaba extra-
viado su destino,
el geómetra que tiraba los dados por calcular la superficie
exacta de la tierra,
la niña de pie en un charco para intuir cómo alguien la vería
desde abajo,
el labriego cavando el surco con los dientes por sentir junto al
labio la semilla,
la muchacha levantando insistentemente su falda por ver si la mujer
había ya llegado,
el zagal atareado en el crepúsculo con una cría de oveja entre
los muslos,
el poeta atónito sin saber a dónde fueron las palabras que lo
abandonaron,
la costurera que guardaba sus lágrimas hilvanándolas en el
dobladillo de su saya,
el centinela que aspiraba a guardar la alcoba de la reina porque
soñar no basta,
la tornera buscando en las sobras sílabas de conversación para
no pasar la vida sola,
el confesor a punto de envidiar la culpa de pecados que otros
le inventaban,
el soldado codicioso a cuya lujuria territorial el Papa proveía,
la tejedora que se disipaba en los ojos diseños como polvo,
como llanto, como hilachas,
el albañil frente a la pared donde había mezclado resbalones de
niño con caídas del alma,
el carcelero que no entendía por qué el preso quería salir
si afuera llovía,
la parturienta expiando con el alarido enorme la culpa de esa
cita,
el recién nacido que comenzaba a morir toda la vida contán-
dose los años,
el cirujano que con un trépano quería averiguar en quién pen-
saba su señora,
el jinete midiendo el tiempo que tardaba el relincho en llegar
al nuevo mundo
y el agorero que iba a predecir esa desdicha,
suspendieron de golpe lo que cada uno hacía,
mas cuando el capitán tras la bofetada hizo que aperrearan a la
moza india
por no dejarse persuadir de conocer otro varón que su marido,
retomaron sus ocupaciones habituales en el punto
en que aquella hazaña de mar las había interrumpido.

Jorge Enrique Adoum