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viernes, 19 de febrero de 2010

... Querida (Luna de Abril) ...

Lunes de abril, por la mañana, nunca sentí este sentido absurdo por el amanecer, deseo la nocturna cita, desde la primera vez que me perseguiste, desde que te conocí ...

No solía mirar para el cielo, sentía una pérdida de tiempo, la línea recta de mi vida no ondulaba, ni por los cruces de esquina, semáforos en rojo, canciones de amores absurdos, codicias del mundo sin sombra ...

Aquella noche bajo la lluvia densa, como habitantes de un sitio donde no esperan, ni tren, no son ni pasajeros, solamente están ahí, cubriendo donde nunca moja, llorando donde nunca seca, esa noche, en pleno estado de espera, te conocí, sabía que nunca te habían tocado, que esa farsa de haber golpeado tu suelo, era solo eso, una farsa, media tinta del siglo veinte, por conseguir sus primicias ...

Fui siguiendo tu rastro, inclusive en las noches sin estrellas, con nubes espesas, como la mirada que me fijaba hacia ti ...

En cada noche, bebiendo ginebra, sobre el coche, en las aceras de este pueblo sin fantasmas, sin bares, a la media nocturna ya esperaba por ti ...

Me enamoré de tus llenas, de tus cuartos, menguantes y crecientes, fui acomodando mi respiración a tu movimiento, como carretera sin destino final, sin resucitar lo material, éramos solo tu y yo ...

No soportaba las mañanas de verano, los ruidos de los autos, me esparcía por la gente, hasta llegar a la montaña de la ciudad, y esperarte, poder mirarte, doce horas más, hasta que el te quite tu estandarte ...

Solo esperaba abril, cada año para mí fue siempre, abril, no existía más, ni cumpleaños, nacimientos, muertes, solo era en abril, donde yo podría existir ...

Nada me arruina la prisa, no hay pasos obligatorios, esta noche, te espero, viernes de abril, en aquel sendero, mañana no estaremos más, he soñado encontrarme contigo, lejos de las pesadillas, juntando, soñando que soñando contigo, aunque sea en el infierno te espero, para fundirme en tu fuego ... Hoy es tu último cuarto, pero mi primer entero, nuestra última cita, y nos uniremos, cuando el amanecer choque con el cielo, me apegaré a tu cuerpo, como si fueses de cera ... Apagaré las velas, esta noche ... Te espero

jueves, 11 de febrero de 2010

... Versos tinta negra ...

... No quiero comprarle las alas al angel caido, para volar a donde ya no estás, sin brazos abiertos y con llagas en los versos ... No deseo cortarle las venas al vino tinto para derramar sobre las piedras, para encontrar el camino de regreso ... Quiero los inviernos otoñales, madrigal de tus pesares, quiero la voz ronca de tanto gritar tu nombre entre las sábanas, sin encontrarte ...

... Todavía no entiendo ese desentendimiento entre las causas, los azares, las terribles epidemias que aquejan a este corazón sin latir, debilitado por las rosas negras del funeral sin muerto, muerto en vida, desgarrado en muerte, olvidado en el estribillo del himno a lo inmoral, al correcto guión de hacer lo incorrecto, entre tantos perfectos ...

... Partidos en dos los mares, nacido en el mar muerto, concebido en el desierto, desierto de crudo calor de invierno que quema hasta en los huesos ... Sangre negra derramada entre los versos, tinta negra del despecho, de sufrir efectos por mas de cientos de siglos de haber muerto, no regresa más para espantar sus fantasmas, sin espectros ...

lunes, 8 de febrero de 2010

Gracias por el fuego (Lo malo del después)

... Lienzos grises de un rotundo y marchito precipicio ...

Lo malo del después, es el sabor irremediable del prematuro amanecer, sin telón nocturno, resaca de un ayer, envuelto en lo profundo ...

Lo malo del después, es su perfume enmohecido en los ojos ciegos de su cuerpo, de la revuelta en los sentidos sin sentido alguno, de lo ilógio en escena, del fantasma de sus besos ...

Lo malo del después, es el tránsito eterno sin paradas de por medio, al desierto, al recuerdo ...

Lo malo del después, son las preguntas de respuestas con mitad verdad y entera mentira, para malgastar el tiempo en que el después desquebrajó los huesos, y dejaron en soledad las sábanas frías, muertas por su herida ...

Lo malo del después, es el peor invitado a la cena de la noche a puertas cerradas, teléfonos callados, alcobas sin pasos apurados, sin líneas en las manos ...

Lo malo del después, es ver sentir que después, habrá otro después, sin temor de volver ...

Lo bueno del después, es aquel café, humedeciendo los rostros, acompañando las sonrisas, las charlas con cigarros apilados y las cartas en las manos ... Gracias por el fuego ...

... Alquilé un espacio, cerca de sus ojos carmesí ...

martes, 2 de febrero de 2010

Tácito (Palabras para Sara)

… Por favor despierta, están llegando… Están llegando …

No se si es el principio, el final, no recuerdo si fue el último invierno o el primer verano, en tal caso, el calor de las llamas opacó esa noche, para consumirnos como lo que fuimos, nada más que un conjunto animado de paja seca, mal trecha.

Cada noche, fue un principio, cada amanecer, un te volveré a ver, en aquel mismo lugar, en aquel maizal que fue más nuestro que los cuervos, fue el caudal que necesitábamos, para saber que estábamos vivos, sin final.

Sara, tu nombre me recuerda a todo, tus ganas de saberlo todo, irrumpieron con mi ansiedad, me dieron vida y nos llevaron a mundos inimaginables, por fin podría olvidar a mi novia nocturna, o al menos invitarla con nosotros por el riachuelo del maizal. Sara, si fuiste una sola entre tantas, recordabas cada cosa, aunque sabías que la olvidarías al día siguiente, pero en las escasas 24 horas, me hacías sentir eterno.

La primera vez que te vi, tu sombrero, tu corbata sobre el cuello, tus brazos extendidos al horizonte, los cuervos sobre tu cabellera, tus ojos, tu sonrisa eterna … Ese día conocerte fue nuestro entierro, aquel día me recordaste que tu creador , el viejo Oz, te dio un nombre y no lo olvidarías jamás, y que el mío, Ran, tampoco se podría borrar de nuestra mente .

Al pasar los días, nuestra inquietud por saberlo todo, rompía las reglas de nuestro mundo, pero, pero qué digo, si en nuestro mundo no habían reglas, ni relojes de arena, no existía el tiempo, la distancia, los males de los humanos, éramos uno entre tantos pájaros vestidos con túnicas negras.

Nuestra inquietud nos llevó a que cada noche, sea un escenario ajeno al real, podíamos soñar, crear, en las noches, cuando todos dormían, nosotros despertamos lo que ellos llaman el amor, aunque sabiendo que no teníamos corazón, sentíamos que nuestra fina tela, podía latir.

La última noche que te vi, decidimos preguntar si habría alguien más de los pocos seres que nuestros ojos podrían alcanzar a mirar. Rompimos las cuerdas, caminamos por primera vez, el molino del viejo Oz se rompía con el viento y deshacía nuestros pasos, pero no nos importaba, estábamos juntos, y al llegar a su posada, las ventanas se arremetían con fuerza, capaz de tumbarnos, entramos …

Miramos con frialdad al viejo Oz, sus largos suspiros y su olor a alcohol, nos detenía, pero era mas grande la curiosidad, que no pudimos detenernos …

Oz, Oz, despierta, soy Sara, vine con Ran, espero no te moleste, queremos saber, qué existe más allá de este maizal, de las praderas, después de las cordilleras?
Sus ojos, casi dormidos, rodearon la habitación, su mirada se congeló al vernos, su miedo se nos presentó … Un golpe en la cien sentimos al instante, solo recuerdo que mi mano se separó de Sara…

Al día siguiente, nos respondieron la pregunta, un ejército armado, con fuego frente a nosotros, dispuestos a dejarnos en claro, que no pertenecíamos a los humanos … “Satanás, Satanás, vete de aquí, muere entre las llamas que te rodean”, nunca pudimos entender esas palabras, fue la primera vez, que sentimos el miedo …

El calor, nos empezó a agotar, nos quemaba por dentro, nos dejó, nos fundió …
No se si es el principio o es el final, Sara, comprendo ahora lo que significa tácito, no se donde estás, no puedo ver, no puedo sentir, Sara, el maizal ya no es igual, no conozco este lugar, tan solo, me quiero despertar, tan solo te quiero encontrar …

... Vuelve a mi, seguimos este sendero, en tu recuerdo tácito te espero, Querida Sara ...

lunes, 25 de enero de 2010

... Magnolia ...

Querida Magnolia:

Si fuese difícil despedirse, lo hubiese hecho, sin la necesidad de esto ... de aquello ...
Tomo la rienda más difícil, y lo sabes, pues nunca he tocado tierra más que dos lunas, y esto fue suficiente, se que los versos y las frases resultaron, pero no somos así, tomamos adeptos de varios y fuimos miles de veces uno, y uno solo no puedo ser, ni permitirlo contigo...

Recordar los viajes por el túnel de tus piernas, por las calles maltrechas de este pueblo, hasta llegar al "Beso Francés", mágico espacio donde no había más que tu respiro y el mío ...

Comprendiste que el tan mentado mito de pierna de madera y loro por la cien, es tanta mentira como el querer juntar el mar con el cielo, pero descubriste que tenemos un corazón tallado en rústico roble, insensible, inmoral, que al estar contigo sintió ser mortal ...

Esta vez quiero recordarte, recordarte tanto hasta poder olvidarte, hasta que el nuevo viaje, los nuevos sueños que galopan sobre el mar, me hagan verte como si nunca fuiste, aunque lo sepa muy bien, ya que en aquel cobre bajo la espada de plata, se guarda tu tacto, tu olfato, tu olor, tus miles sentidos y culpables los míos ...

Querida Magnolia, tus besos que sin testamentos se enredaron en mis cientos de oro, marfil y de hueso, tu cadera que nunca fue mía brindo con los duendes, sus brujas y elfos, el baile insensato, hasta enamorarme por completo ...

Querida Magnolia .... Se me terminaron los argumentos, te dejo esta carta, hecha mil veces, parto hasta el mar, me espera mi barco, sueña despierta y ama sin medida, siempre supe que iba a suceder, y este, es el momento adecuado ... Querida Magnolia, tu tierra, yo mar, la distancia no es lo nuestro, volveré para regalarte otros miles de recuerdos ...

Tu capitán, tu marinero ....

Anónimo ...

lunes, 18 de enero de 2010

... Plural ...

... Te presento a las viudas sin suenios a mis tres escaleras, a mis besos de judas presentes al cruzar tu frontera, al espacio entre la madrugada de aquella cartelera, a las obras tatuadas de lunas, lunares y estrellas ...

... En plural me presento de frente al espejo de tus ojos de bella, donde el sol no conoce la luna ni a su manto de estrellas, cuando sepa que no te conozco buscaré en la vereda, que conoce mas que cientos secretos y tu borde de seda ...

... Parto tanto en todas las noches de cientos de puertos, y al llegar reconozco los besos y el latir de tu cuerpo, aunque olvide los cientos caminos donde puse mis suenios, si esta vez en los dos hemisferios el verano se posa, ten en cuenta que no olvidaré los trescientos eneros ...

... Como olvidar esas noches en áticos con el techo en el cielo, donde puse tu cien, mis horarios, nuestros cientos de besos ... Estos labios, mi piel, mi azulejo, te recuerda pausada, cuando en aquella noche te sentí como una mujer y una dama ...

... Hoy te quiero, mi amante, mi amiga, mi luciérnaga en llamas, y lo digo en silencio al compás de esas notas nombradas, que se juntan se rozan se atan y se forman en duelo, para darle así al espacio, un querido ... Hasta luego ...

lunes, 11 de enero de 2010

... Tres Cuartos ...

... Mi escondite en la espuma del mar, mi mudanza extranjera, sabe bien que no vuelvo hasta la primavera ... Un azul derramado en sus tonos mayores, se aventura al carmín de tus labios con sus gamas menores ... Puedo haber ignorado las voces del mundo, sin pensar que al verano lo cercaba un segundo ...

... Si unos cuantos cristales de seda no recuerdan mis huellas, puede ser que entre el norte y el sur ya no quepan quimeras ... De repente me encuentro apostando en la cuarta escalera, a un millar de pecados envueltos en una pecera ... Y hoy por más que recuerde mi nombre no lo digo en escena, el reloj de un papel arrugado se quedó sin arena ...

... Y al dejar en el lado cortés su agitante presencia, las caricias de cal y de arena no han perdido su escencia... Estas viudas siluetas que al viento han dejado sin rumbo, se marcharon diciendo un adiós que tomó un segundo ... No le dije mi nombre a su voz por el eco rotundo, que en tres cuartos de su habitación perdería su rumbo ...