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viernes, 21 de mayo de 2010

... Cajita Musical ...

"Algún viernes de septiembre, desearía no bailar sola"... Uriel

Al fondo de aquella calle empedrada, cerca de San Telmo, cada viernes de septiembre cuando no llovizna en la vieja Buenos Aires, Naima ensordece a los visitantes con su cajita musical.

Como todo lo viejo, la cajita también se encuentra a la venta, aunque nadie la desea comprar, su música es tan fascinante que nadie desearía volver a pasar por ahí sin imaginarse un sueño profundo y eterno en el cual sumergen aquellas notas casi errantes atormentadas por el tiempo.

Dentro de ella, una joven bailarina envejecida con los años baila su canción preferida, año tras año ha visto infinitos rostros que la observan con serenidad, con intriga impaciente, como si no desearan que termine su baile. Su nombre, Uriel, de origen anglosajón y piel tosca como el mármol, cada viernes de septiembre que pasa, desearía bailar aquella música que se toca en fondo, con alguien, aunque sea por alguna vez.

Ramni, de diez y seis años, se mudó hace varios días al barrio, nunca tuvo la suerte de poder escuchar, aunque aquello jamás le impidió poder crear seres inimaginables de madera, marionetas colgadas en un circo de papel, estropeado con el viento. Desde entonces luce cada viernes de septiembe, en esa misma calle empedrada, su festival de marionetas.

Una noche de jueves, Epidio, la marioneta más hermosa nunca antes concebida, se asomó a la ventana de la habitación de Ramni, y observó que Naima estaba por cerrar su cajita musical, hasta que por fin pudo mirar a Uriel, y entusiasmado, volvió al baúl de venta.

Entre tanta gente de viernes, Uriel comenzó su baile, aunque un poco angustiada, sentía miradas extrañas, pero no sabría por donde comenzar, hasta que en su primer paso a la vereda de enfrente, pudo observar a Epidio, sentado, mirándola fijamente. Al primer aplauso de la gente, Epidio se levantó, tomó la forma ausente que aguardaba Uriel, y comenzó a bailar, ambos cerraron los ojos, se sentían tan cerca, que nadie los podía tocar. La luna acompañó esa tarde que la lluvia destrozó en cristales de estrellas muertas de envidia de aquellos amantes de la danza musical. Uriel, sonrojada, se escondió de felicidad. Epidio, entusiasmado, volvió al baúl de venta.

"Viernes de septiembre, lo deseo..." Uriel, Epidio.

Cada viernes de septiembre, la danza se hacía más fuerte, las sonrisas, ajenas a sus dueños, no dejaban de soñar. El baile, no se quería cansar.

Amaneció como cualquier viernes de Septiembre, Uriel quería comenzar a bailar tan pronto se ponga la primera hora de la tarde, con su amado, y al abrirse la magia musical, Uriel levantó la mirada expectante de que él esté ahí, como siempre, para siempre, pero un individuo de tez blanca tenía en su mano a Epidio, tomó dos marionetas más, y se despidió de Ramni. Al mirarlo partir, Uriel se quedó petrificada, su amante se iba, quién sabe a donde, quién sabe porqué, pero se quedó sola en su viernes de septiembre, aunque la mirada de Epidio le describía perfectamente: "Nunca dejes de bailar, volveré". La cajita se cerró, Uriel, no se despidió.

Treinta y tres años más tarde, Naima sacó su cajita musical en la misma calle empedrada de Septiembre, Uriel, cansada y ya sin color se quedaba horas bailando ya sin fuerza, sin felicidad, sin pasión.

"Bailamos?,Aquella voz, aquella voz tan fuerte hizo eco en sus oídos cansados.

"Epidio, sos, sos vos?" Respondió Uriel.

"Te prometí que volvería, y volví" Respondió aquella voz. Uriel al mirar a Naima, comprendió que ella la abandonó para ir a recuperar a Epidio, y no le importó cuanto tiempo perteneció abandonada, sabía que ella la comprendía.

Aquella llovizna nocturna de sábado amaneciente nunca se olvidará, Ramni y Naima entraron apresurados a la vieja casa de él, como dos enamorados... Y afuera, el espectáculo más amado por la luna, Uriel y Epidio, bailando en la cajita musical.


"Cada viernes de septiembre, nunca te canses de soñar"






miércoles, 19 de mayo de 2010

...Del Amor y otras Acrobacias...

Ayer pasé por ahí, charlar con ella sobre el café, la madrugada a ciegas.

La geometría de su cuerpo denunció mis preguntas, mis ojos irritantes ante la soberbia de tal belleza intocable, mi piel se desgarró con el toque de sus manos. Pegados en sus sábanas hartas de tanta materia prima vestida, ellas mismas desvistieron las voces. Como si fuésemos pubertos en lo que nos sabíamos tan expertos, que inclusive podríamos hacerlo con los ojos cerrados, las manos atadas, ayer los teníamos bien abiertos y demasiado sueltas. Encima mío el pecado de Eva, debajo de ella lo que quedaba de un Adán tatuado en la tierra.

Las palabras repetidas como si no hubiera memoria que se acuerde, las manos entrelazadas denunciando pasión por todos lados, el amor en el suelo junto a los restantes deseos, dos cuerpos tan juntos, separados por la niebla agotada de respirar, unidos hasta por lo inimaginable. Hacerle el amor al sexo endeudado con nosotros, como si quisiéramos que no se adelante un final que parecía llegar mientras nos espiábamos a los ojos.

Precoces en ese arte de amar y odiar al tocar, percibiendo que llegaba el día, que llegaba hoy y que ambos despertaríamos atados a las responsabilidades y a aquellas excusas breves para darle el hasta luego. Tantísimos amantes del sueño profundo nos sentimos, ninguno debía despertar hasta las seis, como un día normal, pero ninguno pudo dormir sino ante la llegada de las siete.

Qué suerte tenemos los nosotros juntos, soñando entre el cuerpo del otro a que somos inmortales en el vientre del amor con acento, desesperados por atender necesitados.

Ahora pasaré por ahí, señora inoportuna aferrada al sombrero, sonriente, café de por medio, es por eso que le recordaré el ayer a sus murmullos, que el pasado en un tal hoy era para nosotros un presente en un tal ayer, hasta que lo podamos recordar con un tal mañana; Y la gramática de su cuerpo, me invitó otro café, antes de las siete.

martes, 18 de mayo de 2010

... La soledad de las Frases acompañadas ...

Se gustaba más entre los muertos, los hombres vivos no eran vivos ni despiertos. Repetía sus andanzas de visita en lo real, hasta que el unomismo secuestrara su decencia. Se gustaba más que ayer, ahora ya no duerme sola. ¡Muerta en vida estás mujer!, y al unomismo ha envenenado, para amarlo a toda hora.
(Sobre cómo dormir acompañando)

Desde hace un tiempo que escapé sin que lo sepas, la duda consecuente que obvia mi cabeza es saber si me recuerdas, o si te diste de verdadera cuenta que ya no estaba ahí cuando tocabas a mi puerta. Ahora que recuerdo dejé la puerta abierta, pronto volveré esperando a que estés frente a aquel timbre enmohecido y sordo de tanto hacerse sonar. Vaya, ¡qué viejos estaremos!, ¿Nos daremos cuenta?
(De las Manchas Intactas)

Hoy verla, como antes de tiempo, mintiéndome verdaderamente feliz como si no hubiera pasado un día entero... Ayer entre mis brazos, se me fue como siempre prometiéndome verdaderamente feliz como si no me conociera... Mañana como pasado en tiempo, esperándomela sentado verdaderamente feliz, como si no tuviera mejores quéhacerles...
(Añoranzas verdaderamente felices)

Te dejaste por lo mío, seguramente asegurabas que no debías, mastardemente cuenta diste a mis palabras y nochemente te marchaste con las sombras del tequila, anduviste con tu vida cuando yo te esperaba en esa esquina... Te saliste con las mías, aunque felizmente prontamente volverías…
(Enternamente)

Esta vez quiero quererte enserio, no mirar la soledad mofarse de la realidad... Aquella vez te hubiese querido enserio, pero perdí tanto la voz por gritarte que te quiero, y no me escuchaste en el intento... Mañana quisiera querer de nuevo, quererte hasta perderme enserio, morir lleno de vida entre tu cuerpo, fugarme en tus sentidos, sin regreso, sin la mala costumbre de decirte que te quiero…
(Yo también sabía de eso)

AntesdequetemeempiecesaandarsoladéjamedecirtequenomerezcotuabandononosoybuenoparaesosidesdeayersabíaquenotequedabatiempoyquelosamaresycantaresquemeibasdesmintiendoeransolotoscasvocesdetercerosEsperaesperequecasiyanotereconozcoconsombreroquécortoeseltiempoparecequehubiesesidoayerquedormíamossinesosaquellos
(Sin comas y otras cosas)

Y como no soy mezquino, le dejo en su último suspiro, si quiere un consejo, no le tenga miedo, vine a darle una palmada a sus hombros, a poner lo blanco en penitente, y los colores de nuevo, no he venido con voz vengativa ni desprecio, sólo a decirle que se vaya de una vez, ya estoy cansado de buscarlo. No tenga miedo, esa última vez su voz misma me dijo que la suerte no nos salva dos veces, y usted la agotó por supuesto.
(Al Unomismo)

Ya se que piensas que no hay excusa cobarde que valga para quedarme encima de tus besos, algo le debía al inventario, para alquilarme un espacio, no sé cómo ni tampoco cuánto, en tus recuerdos de junto de mayo, de abril y talvez un marzo... Si de lo mío era quedarme donde habita el silencio, entre tus piernas, sobre tu cuerpo, donde el amor se olvida del te quiero, y el valiente se queda unos instantes.
(Sobre lo inútil de olvidarse)

Cuántas veces intentó uno mismo envenenarse en su placer, socorrerse en su aflicción, jugando a la psicología del corazón. Cuántas veces se exclamó, que caiga el cielo y que viva ella, para terminar boca arriba en las aguas del mar muerto. Cuántas veces se olvidaron de olvidarse de los todos, y acordarse apenas antes de dormir, que ya era muy temprano.
(Unas Cuántas que sabemos)

lunes, 17 de mayo de 2010

...De Postdatas y Memorias...

La conocí mejor que a nadie /me miraba diferente /sonreía con mi gracia diferente /que sus besos me sabían diferente /pensaba en equilibrios diferentes sin bocetos o estructuras de costumbres /me decía nunca es tarde para siempre /de maneras diferentes.

En su cuerpo como nadie me ocultaba sus pendientes /y simplemente era un ser terrestre con manías diferentes /me soñaba como nunca en el silencio /cada noche era un encuentro diferente /fuimos muertos a la risa in-diferente /con nuestros pretéritos imperfectos medianamente absueltos /conversaba de manera diferente /que sus palabras me eran diferentes.

Me dio el gusto del amor en lo profundo /como pudo sin cuentas que adeudar /Prometió que habría un final diferente /lejos de creer en lo consecuente /me amaría como pueda y cuando quiera de manera in-diferente /en la guerra y en la paz /justo cuando acabe de amar.

Y a pesar del todo siempre /la única que se despidió perfectamente sin decir adiós /y es que ella me olvidó hasta de una manera diferente /que inclusive la olvidé de manera diferente.

Me dejó una voz diferente /en la estantería donde escondo mis epistolarios /titilando con la luz del sol /con el viento de abril.

Expresamente nunca tuvo nombre /Reescrito, recluido, renombrado a su sombra diferente /A la ella en singular /Al nada en particular /Contado para nadie /Dedicado inclusive para nadie diferente.

El anónimo de tu apellido, y Yo.

jueves, 13 de mayo de 2010

... Última Vinagre...

-Yo quería morirme antes de tiempo sabe usted, pero la guadaña anda de vacaciones, qué miseria-

-Sepa usted que ella hace lo que venga en gana con su tiempo-

-Me diría loco si le digo que el tiempo es aberrante y malcriado con mis mañas-

-Al igual que la guadaña, pero muchas personas ya se han ido, excepto usted-

-Creo que ya es hora de irnos, su tiempo se acaba cuando empieza el mío-

-Sepa disculparme, yo no me iría a ningún lado con algún desconocido, ¿Quién es?-

-Si, es la respuesta a su pregunta, y desconocido es quien no sabe, yo lo se a usted desde crío, vamos antes que la guadaña venga por usted mismo-

-Creo que ya llegó, me pagó con mil francos y quería morirse antes de tiempo-


Marzo del Dos mil Dos... Actualización a fecha...


"De mis Obras incompLetas"

... Sobre Mujer ... (Antigüedades Modernas)

En el balcón, ella, con su cabellera de oveja negra, pecadora mortal de su memoria de ensueño adolescente, su mirada que coquetea con tantas estrellas, algunas escondidas en faros de la ciudad porteña, desnuda a flor de piel confesando a su cuerpo las aventuras que se fueron, y nada más que ella, con las preguntas que la suelen visitar en el silencio de soledad que mofa de realidad, esperando al antiguo sol temprano en la mañana de un domingo, antesala de una noche a medias.

Con las dudas que acarrean, la culpa de los comunes, de los sentidos que le pesan, el sueño de ella no es ligero, la noche le ofreció en carne y hueso, el Apocalipsis del deseo, la manzana prohibida del mercadillo de frutas, la voz tajante y atosigante del amante en turno, las velas del candelabro que se apagan, los cortes de cabeza, el sexo del amor sabor de fresa, el sudor de la pasión, el calor del terremoto.

La mañana toma forma de ella, aclara su color contando las horas, desde cero hasta septiembre, la cobardía al dar una cara que esconde, sin pesarle arrepentimiento alguno, semejanza de pareja, adjetivo de placer, vuelve ella, a su vientre en sus alcobas, se recuesta sobre el polvo de recientes, acaricia los espacios de pendientes, todo lo que queda… Despierta el, y nada mas es ella, otra vez en su balcón, correctamente involucrada en despedidas, las estrellas ya han dormido, el puerto ya se ha ido.

Mañana domingo, por la mañana, en su cartera llevará sus buenas costumbres de no necesitar, y nada más que ella, ya sin nadies, de vuelta a sus balcones, con su impecable testigo de caricias, sin excusas de mas tardes.

martes, 11 de mayo de 2010

... El Hombre y la Luna (La Dama Primero) ...

Este es el último de los cuentos/relatos "De mis Obras IncompLetas", colección de la cual forman parte: "La Fogata (Parte Primera, Parte Segunda y Últimas Terceras)", "La sombra de los Sueños", "Un Café sobre el Coñac" y "Alicia ya no está"... Esperando que les guste, Juan.


Que la vida está viuda de esta realidad, donde el ser humano alquila su libertad, que lo hermoso es despreciable si no lo supiste aprovechar, que de lo bueno se inventa aquella maldad, donde el habitante no muere por ignorarla al final... Que no hay diferencia y lo importante es si supiste disfrutar.


Que del mundo habría por contar, lo que está en silencio, lo que se quiere escuchar. Que entre lo malo y lo bueno no sabríamos diferenciar, pues que ante esta duda si es bueno está mal, si es lindo no haz de confiar. Que no se excusa el no querer mencionar, que las voces en cualquier idioma, siempre desean su libertad.


Que entre tanta diversidad, lenguajes por comprender, fisuras por evitar, que la dama primero a este hombre con su luna por la mitad, que apareció sin diferencia de edad, sin nombre plural, con su sana libertad, su frescura singular. Que El hombre y la luna, a la dama han de buscar, y con estos versos no intentar enamorar, que del amor sabe poco, que de los peros valen los también. Que la dama primero existirá, que enamorará, que sentirá…



Descubrí varias formas, para no besar con la mirada

Aprendí a salirme del margen, mientras soñaban las hadas

Comprendí que lo simple, se obsesiona en lo complejo

Me delaté ante tus ojos, con mi errante desespero.


Recurrí a la fortuna, sin pedirle deseos

Escribí entre tus manos, el prohibido misterio

Asumí mil derrotas, mirando hacia el cielo

Conocí en el relato, lo que callan los sueños.


Soporté lo tangible, más allá sus voces

Me alojé en el desván, donde guardas tus pasos

Incluí en las mañanas, los divinos fracasos

Me olvidé que la luna, se escapaba en las noches.


Aquel hombre que te habla, con la luna ha llegado

Con las damas primero, el recuerdo ha guardado

Si tus ojos me observan, con admirable misterio

Descubrirás que las voces, quedarán sin destierro.


Si amanece mañana, que despierte este verso

La luna en su letargo, la condolencia primera

Resume las horas, para quedarnos sin tiempo

Como dama en primero, y este extraño que espera.


"De mis Obras incompLetas"